Fotografía de entrada de Georg Arthur Pflueger

Cuando trabajas más de media vida en dedicar gran parte de la jornada a los demás, descubres lo difícil que lo tuvieron nuestros mayores para darnos, a las generaciones que hemos llegado después, la vida que hoy conocemos. 

Libros de sabiduría que nunca se escribieron en papel, vivencias personales, que forjaron toda una vida y una experiencia que quizás pocos llegaremos a adquirir por mucho que lo pretendamos.

Han pasado a lo largo de sus vidas por penurias, guerras, hambre, trabajo de sol a sol.

Las mujeres confeccionaban la ropa de toda la familia, pantalones, camisas, alpargatas, no tenían lavadoras y las tecnologías ni tan siquiera estaban en sus primeros inicios.

Matrimonios que se conocieron en la más tierna infancia y 70 años después, continúan amándose como al principio pidiendo que, el día que llegue el final de la vida de uno de ellos, se vayan los dos juntitos de la mano del mismo modo que lo hicieron durante toda su vida.

Personas que enviudaron y dejan pasar la vida por delante de sus ojos esperando…… nada.

Fotografía de m.t elgassier

Personas que sienten, que, pese a la vejez, aún les quedan cosas por hacer. ¡¡¡Y lo hacen “vaya que si lo hacen”!!!

Recientemente en las noticias, una joven de 90 años cumplió su sueño de tirarse en parapente y esperando llegar a los 95 para repetir la experiencia.

Durante todos estos años de experiencia con nuestros mayores, he aprendido la asignatura de historia que no viene publicada en los libros.

Me han orientado sobre decisiones a tomar, y la mejor manera de hacerlo. Son capaces de analizar el comportamiento de la persona con la que están hablando, solo con contarles un poquito de su vida. Son fuente de sabiduría en estado puro.

El error que cometen muchas personas que tratan con ellos, es el de tratarles como si de niños pequeños se tratara, craso error. Y lo peor de todo, que ellos perciben ese trato y, les enfada, y mucho.

Pese a toda la experiencia adquirida a través de los años, a nuestros mayores les está tocando vivir una pandemia que, hace tan solo un año, para todos nosotros era solamente ciencia ficción vista en películas futuristas que nada tenían que ver con la realidad.

Ese tan temido virus, se está llevando consigo a muchas personas de las que el colectivo más perjudicado son nuestros mayores.

De acuerdo con los estudios estadísticos publicados por el INe, más del 80 % de los casos de fallecimiento por COVID-19 corresponde a una población a partir de los 70 años de edad, con mayor incidencia en aquellas personas con patologías respiratorias previas y en un porcentaje mayor en hombres que en mujeres.

Pasando a superar la prevalencia en las mujeres a partir de los 80 años de edad.

Por fortuna a día de la fecha los fallecimientos se han reducido considerablemente en estos colectivos, reduciéndose considerablemente la edad de los contagios en la población española.

La razón es, en parte, que nuestros mayores mantienen un auto confinamiento voluntario, y realizando un mínimo contacto social, por miedo a contraer la enfermedad.

Mientras que los colectivos jóvenes y más maduros, artos de no ver el final de esta “pesadilla”, relajan las medidas de seguridad contra el virus, establecidas por las autoridades sanitarias. Razón por la que la enfermedad se ha afincado en nuestras vidas, insertándonos en un círculo vicioso del que no encontramos salida.

Seguimos poniendo especial hincapié en proteger a los más vulnerables, nuestros jóvenes a partir de 70 años de edad.

Fotografía de Ani Kolleshi

Pero no tardaremos en enfrentarnos a otro problema, las secuelas dejadas por el COVID 19.

Personas que antes de la pandemia llevaban una vida totalmente autónoma, tras contraer la enfermedad han pasado a depender de segundas personas, debido a que su salud ha quedado considerablemente resentida.

Si antes no necesitaban de nadie, ahora se enfrentan a procesos de enfermedad precoz provocados por las consecuencias de haber contraído la enfermedad.

Casos de Dependencia que precisaran de ayuda en el domicilio a corto o medio plazo.

Seguiremos a su lado cada vez que nos necesiten, haciendo alarde de nuestros profesionales, que no solo velaran por su bienestar, sino que intentaran por todos los medios que puedan llevar una vida autónoma en las actividades de la vida diaria, aunque la pandemia continúe afincada en nuestras vidas.

 

SUSANA RAMÍREZ SÁNCHEZ

Gerente Sapi Serviper S.L.