CAPITULO II. Diagnosticar una demencia, labor del especialista.

Cuando hablamos de una persona con demencia, lo primero que se nos viene a la cabeza es que esa persona tiene Alzheimer. Nada más lejos de la realidad, no todas las personas con demencia tienen la enfermedad de Alzheimer.

Deberemos comenzar por saber que las demencias en general, son enfermedades degenerativas irreversibles en las que se produce la muerte de células nerviosas en el cerebro por distintas causas.

Dichas células no se regeneran, por lo que el paciente va perdiendo una serie de funciones, a lo largo del tiempo, las cuales no vuelve a recuperar en la inmensa mayoría de los casos.

Según el nivel de evolución de esta pérdida de funciones, sus características y sus síntomas, hará que se convierta en enfermedades diferentes.

Así haciendo una pequeña clasificación de los tipos de demencia englobamos las siguientes enfermedades más comunes:

  • Demencia fronto-temporal o enfermedad de Pick
  • Demencia por cuerpos de Lewy.
  • Demencia vascular.
  • Demencia en la enfermedad de Parkinson.
  • Demencia multiinfarto.
  • Enfermedad de Alzheimer.
  • Enfermedad de Binswanguer.
  • Demencia senil.

Fotografía de british-library

Llegados a este punto nos surge una pregunta….

¿Como se diagnostica el tipo de demencia que tiene un paciente?

Diagnosticar la demencia y su tipo puede ser difícil. Las personas tienen demencia cuando tienen un deterioro cognitivo y pierden su capacidad para realizar las actividades de la vida diaria, como tomar sus medicamentos, planificar una actividad, conducir un vehículo, recordar una cita, o vestirse adecuadamente entre otras.

Para elaborar un diagnóstico y la causa de la demencia, el médico, debe estudiar el patrón de la perdida de habilidades y funciones, a la vez que reconoce lo que todavía es capaz de realizar de forma autónoma.

Revisará sus antecedentes médicos y sus síntomas, y llevará a cabo un examen físico. Probablemente pregunte a alguna persona cercana, acerca de lo que viene observando y de los síntomas que aprecia.

Ninguna prueba por si sola puede ayudar a diagnosticar una demencia.

Por lo que el medico probablemente realice una serie de pruebas para identificar y comprobar donde está el problema:

Pruebas neurológicas y cognitivas, en las que evaluara su capacidad para orientarse en el espacio y en el tiempo, su capacidad de pensamiento, sus habilidades en la atención, el razonamiento, el lenguaje, la memoria, el equilibrio al caminar, su percepción visual, sus reflejos….

Evaluación Psiquiátrica mediante la que el especialista podrá determinar la presencia de depresión o algún tipo de enfermedad psiquiátrica que pueda contribuir a la aparición de los síntomas de la demencia

Pruebas diagnósticas del cerebro

Tomografía computarizada o resonancia magnética. Estas exploraciones pueden determinar si hay algún accidente cerebrovascular, sangrado, tumor o hidrocefalia.

Imagen de AFAGA

Tomografía por emisión de positrones (TEP) Estos estudios muestran patrones de actividad cerebral y, si se observa si la proteína amiloide, que es una marca característica de la enfermedad de Alzheimer, se ha depositado en el cerebro.

Imagen publicada por Pedro García Aguado

Pruebas de laboratorio mediante un análisis de sangre se podrá determinar si existe algún problema físico o carencia en el organismo, como podría ser la deficiencia en sangre de vitamina B12 que pudiera afectar a la función cerebral o una baja actividad de la glándula tiroidea (hipotiroidismo) por ejemplo.

En ocasiones se analiza el líquido cefalorraquídeo para detectar si hubiera infección o inflamación en las meninges del cerebro o algún tipo de enfermedad degenerativa.

 

Una vez determinado el diagnostico con el tipo de demencia que afecta al paciente llega el momento de poner un tratamiento.

Como hemos dicho con anterioridad, la mayoría de las demencias no tiene cura, pero existen tratamientos que contribuyen a controlar los síntomas de éstas, mejorando temporalmente sus síntomas, aunque no contribuyen a la curación.

Algunos medicamentos que se emplean están destinados a aumentar los niveles del mensajero químico que está involucrado en la memoria, el aprendizaje y el razonamiento.

Otros medicamentos que suelen pautar los especialistas van orientados al tratamiento de la depresión, alteraciones de sueño, agitación, alucinaciones, etc.

Todos los tratamientos existentes en la actualidad contribuyen a mejorar los síntomas, no curan ninguna de las enfermedades relacionadas con las demencias.

 

Paralelamente al uso de los medicamentos pautados por el médico, existen técnicas de trabajo o terapias con este tipo de enfermos orientadas al mantenimiento y/o recuperación de las facultades del paciente.

Este tipo de técnicas son las desarrolladas por el personal cualificado, el cual trabajara con el paciente en aquellas áreas que considere que puede perder a corto plazo, con la intención de mantener activa la capacidad cognitiva del enfermo, y ralentizando de este modo la perdida de facultades relacionadas con la enfermedad de la demencia.

Algunas de las terapias más comunes pueden ser:

Musicoterapia, con música relajante que permite activar el sentido del oído y reconocer determinados sonidos tales como el ruido de las olas en el mar, el trino de los pájaros, o el ruido de los sonidos en el bosque…..

Reminiscencia, mediante la cual se exponen al enfermo fotografías o imágenes conocidas por él del pasado o el presente, invitándole a reconocerlo y recordar momentos y personas importantes en su vida.

Terapia ocupacional, consistente en la realización de actividades tales como pintar y dibujar imágenes sencillas, trabajos con plastilina, lectoescritura, operaciones matemáticas sencillas, orientación espacio-temporal, utilización de las nuevas tecnologías, etc.

Se trata de mantener activo al paciente en el aspecto cognitivo.

Fisioterapia, orientada a mantener la motricidad en los miembros superiores e inferiores, con el objetivo de mantener la movilidad y sincronización motriz, sobre todo en la deambulación.

 

Los estudios realizados en este sentido han demostrado sobradamente que mantener activo al paciente con demencia, contribuye en gran medida a retrasar considerablemente el deterioro producido por cualquiera de los tipos de esta enfermedad que podamos encontrarnos.

 

En próximos capítulos nos centraremos detenidamente en las demencias más frecuentes, con el objetivo de tener un conocimiento más amplio de cómo deberemos actuar si tenemos que enfrentarnos a esta enfermedad.